Cansado y cargado

•febrero 7, 2017 • Dejar un comentario

 

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Llegaste acá con el anhelo que una palabra de parte de Dios pueda ayudarte en este momento de enorme necesidad en tu vida.

Estás cansado, muy cansado, una enorme carga pesada sobre tus hombres que te hace pensar que no podrás esta vez salir adelante. Sientes como todo a tu alrededor se comienza a derrumbar por diferentes razones y quizá una de ellas son tus malas decisiones en el pasado.

Estás allí expectante, con pensamientos de derrota, con un sentimiento de inestabilidad, realmente no hayas que hacer, piensas en soluciones que no son las correctas y que Dios no aprobaría nunca, y es que tu mente cansada de tantos problemas alrededor no te deja pensar con claridad y sabiduría.

¿Sabes?, te entiendo, hay momentos en donde simplemente quisiéramos que las cosas fueran diferente, en donde quisiéramos retroceder el tiempo para evitar problemas actuales que realmente nos afectan, pero eso no es posible, pues lo hecho, hecho está, ahora es momento de afrontar las consecuencias y ser fuerte.

Estás allí solo en ese lugar, con una carga muy pesada, ¿No crees que es hora de descansar en Dios?, quizá ese es tu anhelo, pero por diferentes razones te sientes hasta con vergüenza de acercarte a Dios porque solo lo buscas cuando lo necesitas y no cuando todo va bien, pues a pesar de todo lo que pienses, Dios sigue estando allí a tu lado esperando el momento en que vuelvas tu mirada hacia Él y reconozcas que ya no puedes luchar solo.

Me imagino a Dios viéndote con ojos de amor mientras tú por tu vergüenza no quieres acercarte a Él. Me imagino a Dios viendo como derramas lágrimas en soledad, mientras Él sigue con sus brazos abiertos esperando el momento en que decidas volver.

La tristeza te embarga, la soledad se hace cómplice, parece que todo esta mal, muy mal, un sentimiento feo se apodera de tu vida, mientras en tu mente sabes que la única salida es buscar de Dios, pero buscarlo de verdad cómo lo tienes que buscar.

Es allí en medio de lágrimas y sentimientos encontrados cuando por fin decides doblar tus rodillas delante de Dios, te humillas reconociendo tu enorme necesidad mientras lloras como niño, mientras le dices a Dios que quisieras ser como eras antes, cuando lo amabas con todo tu corazón, cuando tu único objetivo era vivir para Él, cuando todo lo que hacías en tu vida tenia que ver con Él.

Lloras desconsoladamente mientras varias frases dirigidas a Dios salen de tu boca, hoy estás teniendo un encuentro especial con Dios.

Dios te mira con ojos de amor, te recoge, te consuela, te hace sentir amado mientras tu te sientes inmerecedor de ese amor, sin embargo Dios no te ama porque te lo merezcas, sino porque decidió amarte con un amor eterno(Jeremías 31:3), por eso Él está dispuesto a perdonarte, a transformarte y a ayudarte en eso que hoy te abate.

No quieres levantar tu cabeza porque te siente apenado con Dios, pues muchas veces necesitaste su ayuda y prometiéndole hacer muchas cosas y Él cumpliéndote, tú no cumpliste. Pero, ¿Sabes?, Él no tiene rencor ni resentimiento, de hecho Él sabía que no cumplirías y a pesar de eso te cumplió, es que te quería demostrar su fidelidad a pesar de tu infidelidad, porque Él siempre permanece fiel(2 Timoteo 2:13).

Dios te consuela mientras levanta tu rostro y solo ve en ti un hijo o hija que realmente está arrepentido, humillado y con una necesidad muy grande, Dios no tiene nada que reprocharte, pero tiene mucho porque amarte, porque tú vales la sangre de su Hijo.

Querido amigo o amiga no importa lo que estés pasando Dios ha de ayudarte si de corazón sincero lo buscas, no importa si un día le prometiste algo y no le cumpliste, porque Él sigue esperándote, así que hoy puedes comenzar a cumplir lo que un día prometiste. No importa si piensas que solo lo buscas cuando tienes una necesidad, porque Él no ha de negarte nunca su ayuda, pero es necesario que comiences a valorar todo lo que Él hace por ti para que tu puedas retribuirle a través de una vida que realmente le agrade.

Hoy quiero invitarte a descansar en Dios, a depositar tus cargas en Él, a echar fuera toda vergüenza que no te deja acercarte al Señor, Dios sigue esperándote y la llave que abrirá ese momento precioso es la humildad que tienes que tener para reconocer tu enorme necesidad y tu actual estado delante de Él.

Dios quiere darte descanso, Él quiere tomar tus cargas, pero sobre todo Él quiere comenzar a tener una verdadera relación personal contigo.

 

¡Dios está a tu lado, no desperdicies está oportunidad!

“Luego dijo Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso.” Mateo 11:28 (NTV)

Obedecer a Dios, aunque parezca irrazonable

•enero 30, 2017 • Dejar un comentario

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Se pregunta a menudo por qué Dios no responde a sus oraciones, o por qué, pese a sus mejores esfuerzos, su vida de oración  no es lo que usted esperaba? La respuesta podría estar en su grado de obediencia a Dios.

Si usted ha recibido a Jesucristo como su Salvador y todavía experimenta una gran frustración espiritual, es posible que haya un área de desobediencia en su vida que necesita de su atención.

Quizá usted ha ignorado algo que Dios le ha pedido, o que ha rendido sólo parcialmente. La verdadera obediencia a Dios significa que hay que hacer lo que Él diga, cuando Él lo diga, como Él diga lo diga y durante todo el tiempo que Él diga que hay que hacerlo —sin importar que usted entienda o no las razones.

Hágase esta pregunta: ¿Hay algún área en mi vida en la que me es difícil obedecer la Palabra de Dios? Cuándo leo la Biblia ¿me vienen siempre a la mente un pecado o un asunto en particular? Podría ser que lleve años viviendo esta misma incómoda situación, porque en algún momento eligió hacer las cosas a su manera y no al modo de Dios.

El ejemplo de Noé demuestra la importancia de la obediencia. Dios lo llamó para que hiciera algo extraordinario, algo que parecía imposible e ilógico, pero Noé obedeció sin hacer preguntas ni ser influenciado por la opinión de las demás personas (Gen. 6-9) Cuando decidimos obedecer, debemos prepararnos para recibir reacciones negativas; al igual que Noé, podremos ser criticados y ridiculizados. Pero, pensemos en esto: él eligió el camino de la obediencia en medio de una sociedad tan impía, que Dios decidió destruir todos los seres humanos de la tierra, con la sola excepción de una familia: la de Noé.  Durante años, el proyecto del arca debió ser objeto de mucha burla, hasta que comenzaron a caer las primeras gotas.

 

La clave es ésta: cuando Dios nos dice que hagamos una cosa, no debemos concentrar nuestra atención en las cosas o en las personas que pudieran distraernos de realizarla. Si Noé hubiera escuchado a sus críticos, no habría construido el arca, y habría sido barrido con todos los demás. Su obediencia significó la diferencia entre la vida y la muerte para su familia. Recuerde que usted no está solo; el poder del Espíritu Santo reside en el interior de todo creyente. Dios no le pedirá que haga algo sin darle también la capacidad de realizarlo.

 

Génesis 6:9 Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová. Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé.

Qué te preocupa?

•enero 23, 2017 • Dejar un comentario

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Cuando el cielo este gris, acuérdate cuando lo viste profundamente azul.

Cuando sientas frío, piensa en un sol radiante que ya te ha calentado.

Cuando sufras una temporal derrota, acuérdate de tus triunfos y de tus logros.

Cuando necesites amor, revive tus experiencias de afecto y ternura.

Acuérdate de lo que has vivido y de lo que has dado con alegría.

Recuerda los regalos que te han hecho, los abrazos y besos que te han dado, los paisajes que has disfrutado y las risas que de ti han brotado.

Si esto has tenido, lo puedes volver a tener y lo que has logrado, lo puedes volver a ganar.

Alégrate por lo bueno que tienes y por lo bueno de los demás, acéptalos tal cual son; desecha los recuerdos tristes y dolorosos, y sobre todo no tengas ningún rencor, no te lastimes más.

Piensa en lo bueno, en lo amable, en lo bello y en la verdad.

Recorre tu vida, detente en donde haya bellos recuerdos y emociones sanas y vívelas otra vez.

Visualiza aquel atardecer que te emocionó. Revive esa caricia espontánea que se te dio. Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido,

piensa y vive bien.

Allí en tu mente están guardadas todas las imagines; ¡Y sólo tú decides cuáles has de volver a mirar!.

No hay carga que se nos dé y no tengamos la capacidad de llevar.

Busca siempre vivir el presente aprendiendo del pasado, no cargues con situaciones y problemas que ya han pasado.

 

Piensa en esto:

¿Cuál era tu mayor problema hace 10 años? Probablemente ahora sea nada.

Ahora, si dentro de 10 años tus problemas actuales no van ha ser nada, ¿Por qué vivir tristes por ellos

Autor Desconocido.

 

Mateo 6:25- 26 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

Ejemplo de fidelidad

•enero 11, 2017 • Dejar un comentario

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Durante cinco años y medio estuvo haciendo lo mismo. Cada vez que llegaba el tren a la estación, iba a esperar a los pasajeros. No necesitaba leer los horarios. No le importaba ni el calor tórrido del verano ni el frío gélido del invierno. Cuatro veces al día, con cada tren que llegaba, ya fuera del norte o del sur, iba y esperaba pacientemente en el andén. Era un perro, un perro pastor alemán.

Tiempo atrás se habían llevado, en tren, el cadáver de su amo, y desde entonces Shep, que era el nombre del perro, había ido a esperarlo a la estación a ver si volvía. Viejo ya, un día calculó mal sus pasos y lo arrolló un tren. Esto ocurrió en un pequeño pueblo de Canadá en 1942. Muchos años después, el pueblo aún celebraba al perro pastor alemán, Shep. Lo llamaban «ejemplo de fidelidad.»

La fidelidad no sólo es una gran virtud, sino que es además indispensable para el desenvolvimiento correcto de la vida diaria.

Supongamos que el reloj despertador no nos es fiel, y en vez de llamarnos a las seis de la mañana nos deja dormir hasta las nueve, y perdemos un importante negocio. ¿Qué si la pastilla de aspirina, el gran remedio universal, no nos es fiel, y en vez de quitarnos el dolor de cabeza nos provoca fuerte hemorragia gástrica? ¿O qué si nuestro banquero no nos es fiel, y de repente desaparece con todo el dinero que tenemos en el banco?

Desgracias indecibles ocurren cuando hay falta de fidelidad. Un ejemplo clásico se da cuando el marido le es infiel a la esposa, o cuando la esposa le es infiel al marido. Todo el hogar se hunde en la desgracia. Los dolores más grandes del corazón los provoca la infidelidad conyugal. Lo cierto es que la sociedad entera depende de que haya fidelidad en todo.

 

¿Y qué de lo espiritual? ¿Qué sería de este mundo si el hombre no le fuera fiel a su Dios? La respuesta es muy evidente. La desgracia de familias destruidas, de esposos y esposas infieles, de hijos abandonados y de vidas deshechas es prueba suficiente de lo que es este mundo cuando el hombre no le es fiel a su Dios.

 

Sin embargo, la Biblia nos dice acerca de Dios que «si somos infieles, él sigue siendo fiel, ya que no puede negarse a sí mismo» (2 Timoteo 2:13). Cristo es fiel aun cuando nosotros no lo somos. En Él podemos encontrar un seguro y fiel Salvador, Uno que no falla, que no engaña, que no desilusiona y que no fracasa. Él es el Salvador que todos necesitamos en estos tiempos de cruda infidelidad.

 

Hermano Pablo

“Estoy Enojado con Dios”

•noviembre 21, 2016 • Dejar un comentario

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¿Alguna vez te has enojado con Dios?, yo sí. Y es que aunque queramos negarlo hay ocasiones en las que nos enojamos con Él, quizá porque las cosas no salieron como esperábamos o porque no nos respondió de la manera que queríamos o porque simplemente nunca hubo una respuesta y su silencio fue lo único con lo que nos encontramos.

A veces llegamos a los extremos de enojarnos con Dios por cosas que nosotros mismo buscamos, por resultados que tejimos a base de malas decisiones y terminamos culpando a Dios de nuestro mal.

¿Has escuchado frases como: “Porque Dios no hizo nada para evitar que tomara esa decisión” ó “Porque Dios no me detuvo antes de equivocarme”?, pues yo sí.

Esto es algo que todos en algún momento de nuestra vida hemos pensado; cuando las cosas salen mal solemos preguntarnos el por qué Dios no hizo nada para evitar eso que ahora nos atormenta.

Hay algo que debemos aprender o por lo menos ir aprendiendo, y es que somos dueños de nuestras propias decisiones, Dios jamás te obligara a tomar una decisión, Él siempre respetara tu libre elección aun cuando ese elección te lleve a resultados difíciles, Él siempre estará allí para tratar de guiarte, para tratar de dirigirte, pero al final serás tú quien tome la decisión, muchas veces orientado por tus instintos humanos y otras veces dejado llevar por la voluntad de Dios y no por la tuya.

Algunas personas están enojadas con Dios porque un familiar que amaban murió de una forma que aparentemente no se merecía, otros porque su familia quizá se desintegro y aparentemente Dios no hizo nada, algunos jóvenes están enojados con Dios porque no lograron entrar a la universidad que querían, o porque el chico o la chica que se suponía que era el amor de su vida, se fue de su lado para nunca volver. Muchos otros están enojados con Dios por la vida que tienen, porque el dinero jamás les alcanza o porque no tienen un empleo, muchos otros se enojan con Dios porque se sienten frustrados de su vida y creen que Dios jamás les prestó atención.

Amado amigo y amiga, ¿Por qué te enojas por cosas que quizá en su momento pudiste evitar o por cosas que tienen que pasar porque está escrito para todo hombre que viva una vez y después el juicio?

Es increíble que a pesar de nuestra mala reacción que muchas veces tenemos frente a las decisiones perfectas de Dios, Él se tome la molestia de velar por nuestro bienestar.

¿Cuántos de nosotros a pesar que nos hemos enojado con Dios hemos visto su mano poderosa ayudándonos o protegiéndonos?, yo sí.

Nosotros tendemos a enojarnos por dos cosas: PRIMERO por las cosas que Dios hace, sin darnos cuenta que lo que Él hace siempre lleva un objetivo y SEGUNDO por los resultados que nuestras propias decisiones y acciones traen, como que si Dios nos obligara a que tomáramos esa decisiones o realizáramos esas acciones.

¿Por qué estas enojado con Dios?, ¿Qué culpa tiene Él de la consecuencias de tus decisiones o acciones?, cada uno de nosotros somos responsables de las decisiones que tomamos, Dios anhela que lo tomemos en cuenta siempre, que vivamos para agradarlo y que tratemos de hacer su voluntad, es mas su Palabra nos dice: “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino” Salmos 119:105 (RV1960).

Si tomáramos como base la Palabra de Dios para nuestro andar diario, entonces todo fuera diferente, la Biblia dice que la Palabra de Dios es como un lámpara para nuestros pies, pues alumbra nuestro camino, de esa manera podríamos estar seguros de los pasos que damos y no tendríamos resultados desastrosos como los que muchas veces tenemos cuando no tomamos en cuenta la Palabra de Dios y peor aún, nos enojamos con Él por los resultados que obtenemos de nuestras malas decisiones.

¡Vamos! No te enojes con Dios, que el menos culpable de todo lo que pueda estarte pasando en estos momentos es Él. Dios jamás querrá el mal para ti, al contrario si no fuera por su misericordia sobre tu vida, hoy ni siquiera podrías estar leyendo estas líneas.

Dios te da vida y el simple hecho de que hoy estés leyendo esto, es porque Él ha sido tan lindo contigo que te da el privilegio de tener las fuerzas para leer lo que Él quiere decirte. ¿Vez como Dios no es tan malo como muchas veces crees?

No disfraces a Dios de culpable de tu situación, es mejor que seas humilde y reconozcas los errores que cometiste y pidas a Dios de su ayuda, porque estoy seguro que su ayuda viene enseguida sobre tu vida.

A pesar que la mayoría de veces somos los culpables de nuestro mal estado a través de las malas decisiones que tomamos, Dios siempre se las arregla para darnos un final feliz, un final que no merecemos, porque si fuéramos juzgados rígidamente según nuestras acciones, muchos de nosotros ni siquiera estaríamos vivos, pero Dios es Grande en Misericordia y Amor hacia nuestra vida.

Hoy es un buen día para hacer las paces con Dios, hoy es un buen día para reconocer que jamás debiste de haberte enojado con Él, si hay alguien con el que nunca debemos enojarnos porque jamás tendrá la culpa de nuestro mal, es Él, Dios busca lo mejor para nosotros y a pesar de estar pasando por tribulaciones, desiertos o fuertes tormentas, Dios hará algo maravilloso en medio de todo y nos hará salir victoriosos si tan solo lo buscamos con humildad y sencillez.

 

¡Nunca te enojes con Dios!

 

Autor: Enrique Monterroza

Pese a los vientos fuertes, Jesús no te dejará hundir

•octubre 3, 2016 • Dejar un comentario

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Mateo 14: 28-32 “Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento”.

Este pasaje bíblico encierra tantas enseñanzas, que lo podemos ver desde varios puntos de vista y en cada uno de ellos Dios nos mostrara algo.

La historia comienza con un Jesús caminando sobre el mar, sus discípulos asustados pensando que era un fantasma se turbaron dando voces de miedo. Pero en medio de esos panoramas de temor y miedo aparece Jesús para decirnos: “¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!” (v.27).

En ese momento se levanta uno de sus discípulos, aquel que era el portavoz de los doce y a quien siempre le gustaba sobresalir de entre todos diciéndole: “Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas”, era claro que Pedro ya se había fijado que el Señor estaba sobre las aguas y por esa razón le pidió que el también quería tener esa enorme experiencia de caminar sobre las aguas, algo que humanamente y sin ningún dispositivo es imposible.

Jesús no se negó ante tal petición, pues su petición denotaba porciones de FE, El le respondió: “Ven”, como cuando de repente estamos tan asustados por las situaciones que están a nuestro alrededor y le pedimos al Señor que queremos estar cerca de El, el siempre nos responderá “VEN”, y es por el hecho de que el anhelo de nuestro Señor es que nuestra fe aumente cada día para poder creer sus promesas.

En ese instante Pedro descendió de la barca y literalmente “andaba sobre las aguas para ir a Jesús”, que hermosa experiencia, única, de esas que jamás se olvidaran, ¿Cuántos de nosotros quisiéramos caminar sobre las aguas para acercarnos a Jesús?, la verdad es que pese al final que iba a tener esta historia, te puedo asegurar que en este momento Pedro era el hombre mas feliz del mundo, esta caminando sobre las aguas, pues su fe se lo estaba permitiendo.

Al igual que Pedro muchos de nosotros salimos de esa barca de pecado y comenzamos a caminar por fe hacia Jesús, esa fe que nos hizo creer de que podíamos tener una mejor vida, esa fe que nos permitió dejar aun lado toda duda y comenzar a caminar en pos del Señor.

Esos segundos fueron una de las mejores experiencias que Pedro jamás olvidaría, pero luego sucedió algo imprevisto o mejor dicho algo que tiene que pasar para probar nuestra fe: “Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse”.

Y es que no podemos juzgar a Pedro de incrédulo o de falta de fe, porque quizá ni nosotros mismos nos hubiéramos atrevido a comenzar a caminar sobre el mar por miedo a hundirnos, pero Pedro lo había comenzado a hacer, pero lastimosamente los fuertes vientos en nuestra vida aparecerán y es ahí en donde realmente será probada nuestra fe.

No voy a juzgar a Pedro, pues en varias ocasiones yo también he dudado al sentir los fuertes vientos, pero que lindo saber que pese a que los fuertes vientos querrán derribarnos, tenemos a un Jesús dispuesto a extender su mano para no dejarte hundir: “Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él” (v.31).

La experiencia fue única para Pedro, eso marcaría su vida de sobremanera, también era un llamado de atención para no volver a dudar, pero te aseguro que desde ese momento Pedro no dudo mas nunca de que Jesús no lo dejaría hundirse.

Así mismo hoy en día Jesús no te dejara hundir. Si tu un día le dijiste que querías estar cerca de El, seguramente te dijo: “VEN”, y vas camino a la Gloria Eterna, pero quizás los vientos fuertes aparecerán y querrán derribarte y hundirte para ahogarte en los problemas de la vida, pero es en esos momentos en donde tenemos que reconocer que Jesús jamás me dejara hundir, sino que a mi llamado de auxilio siempre estará presente para extender su mano y asirme.

Amado hermano, posiblemente los últimos días has sentido que los vientos fuertes han atacado tu vida, sientes que tambaleas y que poco a poco te estas hundiendo, pero déjame decirte en esta hora, que Jesús pone en mi corazón el decirte que EL NO TE DEJARA HUNDIR, pues EXTENDIENDO SU MANO TE ASIRA Y NO TE SOLTARA.

Es momento de reafirmar nuestra fe y comprender de que si Jesús esta a nuestro lado NO TENGO PORQUE TEMER pues el no me dejara hundir.

 

Autor: Enrique Monterroza

Viviendo como Dios quiere

•septiembre 12, 2016 • Dejar un comentario

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1 Pedro 1: 14, 15 “como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir”

 

Alguien me dijo una vez: ¿Podemos ser santos?, y yo le respondí sin pensarlo ni un momento: “¡Claro que si!”, pero cuando me refiero a santos, me refiero a nuestra manera de vivir, el Apóstol Pedro lo escribía claramente en una de sus epístolas como lo podemos leer en el versículo del inicio.

Pero la pregunta podría ser: ¿Qué quiere decir cuando nos motiva a ser santos?

Santos es: Apartado de y Consagrado para…

 

Eso significa dos cosas importantes que quiero escribir en esta hora:

Apartado de: Ser santos es apartado del pecado, es decir que tú no tienes parte con el pecado. Si bien es cierto no somos perfecto y fallamos mucho, no significa que no intentaremos cada día de nuestra existencia el apartarnos del pecado. Diferente es aquella persona que permite que el pecado se apodere de ella y no hace nada para apartarse de esa fea práctica.

Amados el pecado no es nada de que nos podamos sentir orgullosos, es mas, vemos en Adán y Eva el ejemplo de que el pecado es una vergüenza ya que luego de pecar tuvieron que esconderse y cubrir su desnudes lo cual reflejaba que el pecado había producido en ellos vergüenza. Así mismo es hoy en día, ninguno de los que nos hacemos llamar cristianos nos vamos a sentir orgullosos de ser adúlteros, fornicarios, mentirosos, mal hablados, ladrones, etc. Creo que todoaquel en el cual el Espíritu Santo mora ha de sentir que lo redarguye cuando va a cometer una falta y si no es así, entonces ¡Deberíamos preocuparnos!

El Apóstol Pedro motivaba a la Iglesia a vivir una vida santa, es decir una vida apartada totalmente del pecado, en donde el objetivo debería ser huir del pecado. Y es que se puede vivir una vida apartada del pecado, siempre he pensado que nosotros pecamos porque queremos, así de simple. Pecamos porque permitimos que eso pase, ya que cada uno de nosotros tiene el suficiente dominio propio para decir NO al pecado, pero dejándonos llevar por nuestra concupiscencia permitimos que nuestra vida se siga manchando con el pecado, queremos vivir en santidad en la Iglesia y en pecado fuera de ella, ¿A quien tratamos de engañar?, Pecado y Santidad son dos palabras muy distintas y que significan totalmente lo contrario, por lo que no es posible que mientras digamos que queremosvivir en santidad sigamos con pecados ocultos. Debemos tener la determinación completa de tratar de vivir una vida santa y eso significa APARTADOS DEL PECADO.

Por otra parte también es importante que además de apartarnos del pecado también estemos:

 

Consagrados para: Cuando nosotros decidimos apartarnos del pecado tenemos que también determinarnos que vamos a consagrarnos para Dios. Cada uno de nosotros deberíamos consagrar nuestros ojos para ver solo lo que Dios quiere que veamos, consagrar nuestros oídos para no escuchar lo que Dios no quiere que escuchemos, consagrar nuestra lengua para no hablar mas de la cuenta, consagrar nuestros pies para que no nos lleven a lugares en donde deshonraremos el nombre de Jesús.

 

El consagrarse para Dios tiene que ver con cultivar en nosotros una vida de devocional, una vida en donde su alimento espiritual sea la continua lectura de la Palabra, la continua oración, el continuo servicio aDios y todo aquello que tiene que ver con someterme a El realizando aquello que me acerca a El y me hace conocerlo de mejor manera.

 

Por tal razón debemos renunciar a los deseos que antes teníamos, cuando estábamos en la ignorancia, cuando pensábamos que hacíamos lo bueno y realmente era lo malo, cuando no nos importaba ni una pizca el hecho de agradar aDios, mas ahora todo es diferente, ahora ya no vivimos conforme a los deseos de la carne ni del mundo, sino que vivimos con el único objetivo de agradar a aquel que nos ha dado vida en abundancia.

 

El Apóstol Pablo lo decía: “Ya no vivo yo, mas Cristo vive en mi” (Gálatas 2:20), el Apóstol Pedro en el versículo que leímos al inicio lo decía en otras palabras: “…no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir” (1 Pedro 1: 14, 15), el discípulo amado Juan lo decía de esta forma: “Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro”.

 

Todo esto nos enseña que la vida en Cristo tiene que ser una NUEVA VIDA, esa vida que no esta viciada a los deseos de la carne, ni en satisfacerlos, sino que todo lo contrario, es una lucha constante diariamente contra nuestro deseos pecaminosos por el único objetivos de ser fieles a Dios, así como El lo ha sido con nosotros, que sin merecerlo nos ha dado salvación y una vida eterna, así como ha ordenado nuestra vida que se encontraba sin un sentido claro.

 

Amados, ¿Cómo estamos respondiendo a los favores de Dios?, ¿Estaremos viviendo nuestra vida como la vivíamos cuando no lo conocíamos?, ó ¿Realmente estamos tratando por todos los medios de vivir santamente como El quiere que vivamos?

 

Que cada día de nuestra existencia vivamos con el propósito de apartarnos del pecado y consagrarnos cada vez más al Señor.

 
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