4 puntos claves que te conectan a la bendición

Dios no se niega a sanar, nosotros reusamos recibir la sanidad; Dios no se niega a salvar, nosotros rehusamos la salvación y en todo lo demás, es igual.

 

1. No hables de carencia y recesión.

Hace años Gloria y yo fuimos a esquiar, entonces en todos lados, los medios y la prensa estaban hablando todos tanto de recesión, que al final eso se dio. Estábamos orando por la carta para los colaboradores y que escribirles al respecto; nos fuimos a esquiar y subimos al teleférico que bajaba por el valle de la montaña y mientras cruzábamos el valle por alguna razón se detuvo el teleférico en medio de todo aquel bello paisaje y así son las montañas rocallosas en esas partes, y yo estaba sentado en esa silla viendo ese paisaje magnifico, el cielo azul, sol brillante y todo cubierto de nieve, eran tan bello, te aseguro que realmente lo disfrutaba y Gloria y yo sonreíamos felices dándole gracias a Dios, orando en el Espíritu y de repente me venían frases para mi carta como destellos, y la voz del Señor vino a mí, dirás tu ¿fue una voz audible? Si oh sí, pero no con mis oídos (naturales) de hecho, Gloria no lo oyó que estaba a mi lado, más yo si lo escuche.

 

Una vez el hermano Oral Roberts me dijo que había terminado de escribir un libro a los 90 años y siguió escribiendo, que bien yo creo que es admirable y se titula “como escuchar la voz de Dios” luego de 70 años de ministerio aun le seguían preguntando ¿cómo escucho la voz de Dios?, ¿Dios me habla, porque Dios no me habla? Y él me dijo que no es cierto que Dios no habla, él habla todo el tiempo, no es un padre ausente, el Espíritu Santo nos habla, él siempre está hablando y entrenando, no lo escuchamos porque estamos agobiados en espíritu. Dios no se niega a sanar, nosotros reusamos recibir la sanidad; Dios no se niega a salvar, nosotros rehusamos la salvación y en todo lo demás, igual. Lo mismo pasa con la bendición, porque todo esto forma parte de la bendición. Él luego dijo la gran parte del problema, y por otro lado la respuesta al problema es escuchar con tu fe, dijo que sin fe no puedes escuchar a Dios, la fe es la conexión.

 

Ya no se puede decir: “Dios nunca me habla, no sé qué hacer”, nunca se sabe lo que Dios va a hacer, “no sé cómo nos sostendremos, no sé cómo lo vamos a lograr, cuando tendremos suficiente dinero”. Quizás fuiste tú o tu abuelita la que te enseñó a hablar así, es una forma de pensar vamos a resolverlo aquí, vamos a echar fuera como cambiar tu forma de pensar, hay cosas que piensas y no sabes ni porque. Te despiertas pensando cosas y se disparan de tu boca luego le cuentas al diablo tu peor problema y él te dice, bien ya sé cómo dañarte hoy, así de simple es.

 

Ahora no hables carencia y crisis, estábamos ahí en el teleférico, la palabra de Dios vino a mí y dijo: “Escríbeles a tus colaboradores que no se sumen a la recesión, no les pertenece, es que ese no es tu sistema, tu no vives allí, no debes vivir ahí deberías vivir por fe en la abundancia del Edén”.

 

Quién no depende de este mundo no tiene nada que ver con el mundo, tú fe no sabe nada de carencia, y te diré algo más, no importa cuánto cueste la gasolina, no importa, hay más que suficiente para ti, habla de la fe, la fe y la palabra de Dios sobre abundan, ósea, si no hubiera gasolina, tu auto funcionaria. ¿Me explico? Eso supera lo que puedes imaginar o pedir pero persiste y llegarás, gloria a Dios.

 

2. Cambia tu forma de pensar.

La biblia dice dejen sus malos pensamientos, más adelante dice: “mis pensamientos son más altos que los tuyos, mis caminos más altos que los tuyos, así será la palabra que sale de mi boca, no volverá a mi vacía, hará lo que yo quiero”.

Les voy a enseñar cómo hay que seguir un proceso bíblico y lo puedes hacer, no es difícil pero requiere ser dirigente.

 

3. Nunca dejes de diezmar

Nunca, nunca, nunca, pero nunca dejes de diezmar por ninguna razón, jamás, jamás, jamás, si no diezmas empieza, ya en este instante, comprométete, soy diezmador. La promesa al diezmador es que Dios reprende al devorador por ti. Adán tuvo problema con el diezmo, también su hijo Caín, si vamos al comienzo de la historia ya existía e diezmo en la tierra, ese fruto que Adán comió era de Dios.

Nunca dejes de diezmar, si no diezmas hazlo ya, te declaro diezmador. ¡Pero no tengo dinero para diezmar! Comienza con una sonrisa, sino tienes más nunca digas que no tienes nada. No puedo diezmar, ¿Por qué será? Por ladrón. Todos nuestros hijos aprendieron a diezmar y es ahí donde Adán fallo, el robó el fruto de Dios y luego se lo comió. La biblia dice ¿robará el hombre a Dios? Dios no se molesta contigo porque gastes tu dinero, no, se molesta porque quiere llevarte a la abundancia del sistema del Edén, ven acá conmigo y así yo estaré contigo.

El sumo sacerdote de Dios, la orden del cielo para él era que recibiera el diezmo de la gente y él los bendijera, ¿ves la conexión?, recibe el diezmo y bendice, hablamos de la bendición la gloria del poder creador de Dios que te llena de poder. Melquisedec  recibió el diezmo de Abraham y lo bendijo Jesús, y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales, pero hay uno de quien será testimonio de que vive, él es el sumo sacerdote de la iglesia. Según la orden de Melquisedec que recibió el diezmo de Abraham y lo bendijo, él tiene la misma orden, recibir tu diezmo y bendecirte, recibir tu diezmo y prosperarte, recibir tu diezmo y sanarte, recibir tu diezmo y liberarte, recibir tu diezmo y saciar tu casa, recibir tu diezmo, jamás renuncies jamás lo hagas, nunca jamás, por ninguna razón deje de diezmar, si no diezmas empieza y jamás dejes de dar. Ponte del  lado de los dadores tan pronto como puedas, empieza a dar.

 

4. Elimina la contienda

Elimina la contienda. Donde hay contienda hay confusión, y todo mal. Dice Dios “no tengas pleitos no los permitas,  echa fuera toda contienda ahora mismo. Amen”.

Recuerdas a la mujer que clamó al profeta, y dijo: “Mi esposo, el siervo del señor murió y yo estoy en problemas, los acreedores andan tras mi familia”, es obvio que ella dependía de su esposo para todo, él está muerto y no sabe qué hacer y clamó al profeta y le dijo:

 

– ¿Qué tienes en tu casa?- Su primera respuesta fue,

– No tenga nado en mi casa- eso es lo que ella creía pero era falso.

Esos pensamientos de miseria, la habían dominado tanto que los deudores y el mundo la asustaban a al punto que ella pensaba: “no tengo nada”, vamos a perder lo que tenemos y bla bla y de seguir así, hubiera perdido todo en unos días, le hubieran quitado todo lo que tenía, si no hubiera tenido nada pues para que iban a ir, si tenía. Luego dijo

– Oh, un momento tengo una vasija de aceite – bien recuerda la historia, lo que pasó.

 

Esto le instruyó el Señor  – trae todas las vasijas que puedas, junta a tu familia y todas las vasijas, ve a tu casa y cierra la puerta, elimina el ruido externo, apaga la voz de los deudores, “apaga tu celular, apaga la televisión”, apágalo todo, y acude a la biblia, que puede liberarte, – la palabra de Dios es fe, trae bendición y quita la carencia.

Deséchala, evita la contienda, las quejas, las ilusiones ya deja de agobiarte, no sé qué pasó, tal vez hice algo terrible, la condenación nunca arregla nada, te lleva a la quiebra, deja eso, no hay condenación para los que andan conforme al espíritu y no a la carne; porque la ley del espíritu nos libra de la ley del pecado y de la muerte, quiero que entres y cierres la puerta; cierra todo deja de contar lo que no tienes, escuchas, deja de hacerlo. Toma la decisión ya no soy parte de lo que el mundo dice, sino que soy un dador, yo perdono y no condeno, soy un dador no un ladrón y Dios cuida de mí ¡Aleluya!

 

Y ahora vas a tener que hacerlo una y otra vez si ya tienes el hábito de pensar así, o si esa es tu forma de pensar. Te aseguro que en cuanto a la llamada recesión que los medios promueven con exageración, y que los políticos agrandan esto que está pasando en el mundo, si tú le das entrada obrará en ti y pensarás que hay recesión, lo que pienses, lo declaras con tu boca y empiezas a actuar para que esto se cumpla y luego el temor lo hará realidad; pero recházala, échala, deshazte de esa idea, no le des lugar al temor, declara la bendición del Señor y mientras le estés creyendo a Dios te elevará por encima de la crisis, los precios altos y todo el alboroto de allá afuera, afirma tu fe, mantén la boca cerrada, cierra la boca, ellos hablan de otras cosas, se te echarán como pollo a la lombriz.

 

No dejes que tu fe se debilite, y si te hablan de eso, sonríe y guau, que terrible como andan de mal las cosas, quieren que estés de acuerdo con ellos, pero si dos se pusieran de acuerdo acerca de cualquier cosa… y es que hay bendición y maldiciones es que hay una verdad espiritual. Jesús dijo “el hombre bueno del buen tesoro del corazón sacá buenas cosas y el hombre malo del mal tesoro saca malas cosas, porque de la abundancia del corazón habla la boca” la maldición obra con la misma eficiencia con que obra la fe, el sistema babilónico obrará si lo pones en tu corazón, en tu boca, en tus ojos y si lo declaras lo tendrás y pronto te atrapará.

 

Para concluir te diré esto, Abraham fue a donde Dios le mostró y en Génesis 12:7 “Y al llegar Dios se le apareció y dijo: a tu simiente daré esta tierra” luego en el verso 8 “y él edifico allí un altar a Jehová e invoco el nombre del Jehová” él entro en pacto en ese lugar él sabía dónde tenía que estar y entró en pacto y lo próximo que hizo fue ir a Egipto porque había hambre en la tierra, había hambre en la tierra, por eso Dios lo necesitaba ahí; Dios lo mandó ahí como conducto de bendición para parar el hambre, sin que Abraham lo supiera, él no tenía ni idea, él dijo: oh aquí tengo que estar, pero no me puedo quedar hay hambre en la tierra así Dios dijo te bendeciré, oh si si lo sé pero hay hambre en la tierra, ya lo sabes se fue a Egipto donde se metió en problemas y luego en cuanto Dios nos lo diga, ya veremos, que le paso, se metió en problemas pero ¿Qué hizo? Hizo lo mejor que pudo hacer, se dio la vuelta y volvió donde Dios se le apareció en el lugar donde entró en pacto con Dios, donde le levantó un altar e invoco el nombre del Señor, y cuando volvió allá, Dios le volvió a hablar. Dios cuido de él en Egipto a pesar del miedo y sus tontos actos, el mintió en todo, nada tenía que hacer ahí, debió quedarse donde estaba Dios y habría quitado el hambre de la tierra y no le hubiera afectado en nada, bueno, creo que tendré que irme de aquí, no te atrevas a menos que el Señor te diga: “quiero que te vayas a la tierra que te mostraré, pero no puedo ir allá, está peor que aquí, si pero tú eres la bendición de Abraham, tienes la bendición de Dios, la bendición de Jesús, el poder del Espíritu Santo, la bendición de Dios que te enriquece donde estés porque ya eres rico solo tienes que recibirla y diezmar, dar y andar en ella, amen.

 

Adaptado del mensaje del pastor Kenneth Copeland

~ por blogzonacristiana en junio 23, 2014.

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