Cuando llegan los problemas

La  fe  de  Jesús,  cambió  las  cosas  en  la  vida  de  la  gente.  A  cambio  de  sus  problemas  y  angustias,  Él  les  dio  soluciones  y  victoria.

Recuerda,  la  Palabra  de  Dios  no  dice  que  nosotros  nunca  tendremos  problemas  o  aflicciones.  De  hecho,  de Génesis a Apocalipsis podría parecer que la Biblia  no  es  otra  cosa  sino  una  historia  de  problemas. 

Pero,  es  también  la  historia  de  cómo  Dios  sacó  a  la  gente  de  esos  problemas—la  historia  de  la  gente  de  Dios  recibiendo las promesas de Dios, por fe.

Para  cada  problema ,  dolor  o  circunstancia  que  cualquier  persona  haya  jamás  enfrentado,  Dios  ha  prometido  una  respuesta  en  Su  Palabra.  Su  Palabra  es  la  autoridad  final  sobre  todos  ellos.  La  victoria  se  da  cuando  nosotros  hemos  desarrollado  nuestra  fe.

Cuando  sabemos  lo  que  Su  Palabra  dice  acerca  de  nuestra  autoridad  y  Su  victoria,  podemos  tomar  una  posición de fe con confianza.

Esto es importante, porque cuando viene una crisis,  tú no siempre tienes tiempo de sacar tus CDs sobre el  espíritu de fe para saber qué hacer. Cualquier cosa que  haya  en  tu  hombre  interior,  eso  es  lo  que  saldrá.  Tú  necesitas  estar  listo  y  preparado  todo  el  tiempo  con  una  fe  inquebrantable,  que  no  se  deja  llevar;  una  fe  sólida en la Palabra de Dios.

Así que no esperes hasta que te agarre la tormenta,  o  que  el  fuego  esté  acabando  con  tu  casa ,  para  empezar a edificar tu fe. Comienza hoy—pasa tiempo  en  la  Palabra  y  en  oración  todos  los  días.  Descubre  lo  que  dice  la  Biblia.  Consigue  un  diccionario  Bíblico  y  una  concordancia,  y  haz  un  estudio  más  profundo.

Busca  libros,  CDs  y  vídeos  que  enseñen  la  Palabra  y  desarrolla  tu  fe.  Aprende  la  verdad.  Mantente  bajo  la  enseñanza  de  maestros  con  experiencia,  llenos  del

Espíritu Santo, y déjalos que te ayuden.

Es  así  como  aprendes  a  mantener  un  Espíritu  de  fe—depositando  continuamente  la  Palabra  de  Dios  en  tu  corazón  y  hablándola  con  tu  boca,  día  con  día,  y obedeciendo lo que dice, un paso a la vez, hasta que  tu vida sea una imagen de obediencia.

La  autoridad  que  Jesús  le  dio  a  la  Iglesia  obra  por  el Espíritu de fe. Él fue muy claro con Sus discípulos: “Tengan  fe  en  Dios.  Les  aseguro  que  si  alguno  le dice  a  este  monte:  ‘Quítate  de  ahí  y  tírate  al  mar’,  creyendo,  sin  abriga r  la  menor  duda  de  que  lo  que  d ice  sucederá,  lo  obtendrá.  Por  eso  les  digo:  Crean  que  ya  han  recibido  todo  lo  que  estén  pidiendo  en  oración,  y  lo  obtendrán”,  (Marcos  11:22-24  Nueva  Versión  Internacional ).

Si  no  activamos  nuestra  fe,  creyendo  y  hablando  la  Palabra,  no  ejercitamos  la  autoridad   que   tenemos .   Si   n o   h e m o s  desarrollado  nuestra  fe  en  Dios  y  en  Su  Palabra, no tendremos los medios para vencer  las  circunstancias,  y  nos  encontraremos  a  la  misericordia  del  mundo.  Pero  a  medida  que desarrollemos  nuestra  fe,  descubriremos  que  ¡no  tenemos  que  quedarnos  indefensos  e  impotentes, porque hemos sido redimidos!

Dios Mismo Se Puso en la  Línea de Fuego por Ti

Piensa  que  cuando  Dios  nos  pide  que  tracemos  una  línea  de  fe,  Él  no  nos  está  pidiendo  nada  que  Él  mismo  no  haya  hecho.  Dios  creó  al  hombre  para  que  funcionara  de  la misma forma que Él lo hace—por fe. Jesús  siempre operó por fe, y Él claramente enseñó  a  Sus  discípulos  a  hacer  lo  mismo.  Dios  Mismo  se  puso  en  la  línea  de  fuego  cuando  Él  nos  dio  el  mismo  poder  y  autoridad  en  la  tierra que le dio a Jesús. (Mateo 28:18-20).

Antes de la fundación de la tierra y de toda  la  creación  que  hay  en  el la,  Dios  ya  tenía  listo  un  medio  para  crear  todas  las  cosas  que  “no  se  ven”  al  ámbito  de  lo  que  “sí  se  ve”.  Él  simplemente  habló,  y  lo  que  no  se  veía  llegó  a  ser  algo  que  se  veía.  Como  dice  Romanos  4:17,  Dios  “llamó  las  cosas  que  no  son  como si fueran”.

Nada  sucedió  hasta  que  Dios  habló.  Él  dijo,  “Sea  la  luz”  y  la  luz  fue.  Él  creó  la  luz  del ámbito de lo que no se ve, al ámbito de lo  visible y manifiesto, a través de Sus palabras.   Todas  las  cosas  que  el  hombre  necesitaría,  Dios  las  suplió  declarándolas  al  ámbito  que  se  ve,  lo  que  Él  ya  había  preparado,  desde  el  ámbito de lo que no se ve, contenido en Él.   Jesús obra de la misma forma.

La  fe  de  Jesús,  cambió  las  cosas  en  la  vida  de  la  gente.  A  cambio  de  sus  problemas  y  angustias,  Él  les  dio  soluciones  y  victoria.  Él  declaró que todas las cosas que Él dijo e hizo, fue solamente lo que Él  había oído y visto a Su padre decir y hacer. Su fe trajo lo que la gente  necesitaba en el ámbito visible y manifiesto de sus vidas.

La  gente  no  podía  escuchar,  ni  darse  cuenta  que  su  sanidad  estaba  tan  solo  a  una  palabra  de  distancia,  pero  Jesús  lo  escuchó  y  lo  habló  para  que  así  fuera.  Ellos  no  podían  ver  que  su  comida  iba  a  salir  de  unos  cuantos  panes  y  unos  cuantos  pescados,  pero  Jesús  lo  vio,  lo  bendijo  y  lo  partió,  alimentando  a  miles.

Ellos  no  sabían  que  su  liberación  del  reino  de  las  tinieblas  estaba  en  la  persona  de  Jesús,  pero  Él  sí  lo  sabía  y  pasó  los  últimos  años  de  Su  vida  en  la  tierra  extendiendo las buenas nuevas.   Él habló la Palabra, y aquellos que Lo recibieron… ¡recibieron!   La fe viene por el oír. La fe sabe lo que el Padre ha prometido en

Su  Palabra,  y  que  Él  cumplirá  Su  promesa.  La  fe  obra  conforme  a  la  promesa. La fe habla. ¡La fe cree y recibe!

Lee  una  vez  más  lo  que  dijo  Jesús,  “Tengan  fe  en  Dios.  Si  alguno  le  dice  a  este  monte…  ‘Quítate  de  ahí  y  tírate  al  mar’,  creyendo,  sin  abrigar  la  menor  duda  de  que  lo  que  dice  sucederá,  lo  obtendrá. 

Por  eso  les  digo:  Crea n  que  y a  ha n  recibido  todo  lo  que  estén  pidiendo en oración, y lo obtendrán”, (Marcos 11:22-24 Nueva Versión  Internacional ).   Jesús caminó en esta línea de fe todos y cada uno de los días que Él  vivió entre la gente.   Por  fe,  es  como  Él  entró  al  ámbito  de  lo  que  no  se  ve  y  produjo  los  cambios  que  Su  Padre  había  preparado  en  la  vida  de  la  gente.

Fue  la  manera  como  Él  suplió  Sus  propias  necesidades  y  las  de  Sus  discípulos—ya  fuera  de  comida,  bebida,  dinero  para  impuestos  o  liberación de una multitud.

Por  fe,  fue  la  forma  como  Jesús  dio  Su  vida—con  base  en  la  promesa  de  Su  Padre;  que  el  mundo  sería  salvo.  Ese  era  el  plan  que  Dios tenía para la vida entera de Jesús; lleno del poder del Espíritu de  Dios y obrando siempre conforme a la Palabra de Su Padre, fue como  Jesús  sostuvo  la  línea  de  fuego  hasta  que  concluyó  Su  tiempo  en  la  tierra. Y todavía hoy, Él sigue manteniendo firme esa línea.

Ahora,  nuestra  parte  es  dar  ese  paso  al  frente,  tomar  nuestra  posición,  y  saber  que  esta  vida  de  fe  es  la  vida  que  Dios  diseñó  para  nosotros. El mundo puede arrojar problemas en nuestro camino, pero  no hay nada que Jesús no haya hecho ya para vencerlos. Eso es Él lo  que  dijo,  y  es  lo  que  nosotros  decimos.  ¡Es  aquí  donde  trazamos  la  línea y pintamos la raya!.  Y una vez que la cruzamos, ¡no hay regreso a una vida sin victoria  en Él!

 

Por Kenneth Copeland

~ por blogzonacristiana en julio 16, 2012.

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