El volverá a tener misericordia

Miqueas 7:19

“El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.”

 

Quise empezar con esta poderosa promesa de la Biblia con el fin de recordarnos que en nuestro camino por esta vida no estamos solos, que Dios no ignora nuestras luchas, errores y pecados y que si bien es cierto es un Dios justo y Santo que castiga el mal en nosotros, también es un Dios que se complace en la misericordia y que no busca nuestra destrucción a pesar de nuestros errores y tropiezos sino que busca nuestra restauración y un cambio genuino en nuestro diario vivir.

 

En los años de lectura bíblica y en lo que El Señor me ha dejado comprender sobre Él, el atributo más significativo que he logrado advertir de Él a través de la biblia es su compasión o misericordia.  Dios no cambia, memorice esto. La biblia nos enseña que Él es el mismo a través de los siglos, somos los seres humanos los que cambiamos constantemente ya sea por nuestra cultura, formación, época, edad, circunstancias etc. Pero Dios no es afectado por el tiempo ni las circunstancias, el permanece inalterable  por la eternidad, lo cual es bueno pues que seria de nosotros si tuviéramos a un Dios temperamental que siendo afectado por el tiempo y la época cambiara de opinión a diario y nos manejara según el humor del día.

 

Lo grandioso de nuestro padre celestial es que Él permanece fiel a su palabra, y dado a que Él es el mismo de ayer, de hoy y de siempre su misma esencia la cual es Amor como nos lo dice el Apóstol Juan  en su primera epístola nos da a comprender que su misericordia es infinita y constante.

 

La misericordia de Dios es mencionada a través de toda la biblia en muchísimos casos haciendo hincapié en que el amor que Él nos tiene esta por encima de nuestros errores, estos son solo unas pocas de esas menciones:

 

Nehemías 9:31

“Mas por tus muchas misericordias no los consumiste, ni los desamparaste; porque eres Dios clemente y misericordioso.”

 

Salmos 17:7

“Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra, De los que se levantan contra ellos.”

 

Salmos 103:4

“(Dios es) El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias;”

 

Lamentaciones 3:22

“Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.”

 

Ahora bien, cuando me refiero a que la misericordia de Dios esta por encima de nuestros errores no debe ser malinterpretado, el mismo concepto de misericordia se refiere al hecho de perdonar a alguien a pesar de que este no lo merezca, más esto no contradice la justicia y la Santidad de Dios.

 

Un ejemplo claro de esto es el caso de la ciudad de Nínive, esta antigua ciudad era conocida por su ofensa a Dios a través de sus constantes pecados,  en el relato bíblico dice que Dios envió al profeta Jonás  a advertir sobre su inminente destrucción a causa de esta situación pecaminosa, en este caso Dios basado en su Santidad no puede soportar esta maldad y pecado  y basado en su justicia el veredicto es que la ciudad y sus habitantes deben ser castigados pero en el relato ocurre algo peculiar, el Rey de la ciudad al escuchar la profecía de Jonás reconoce su pecado y que la situación en la que viven ha acarreado que Dios vaya a destruirle a él y a su reino y se arrepiente genuinamente al punto de dar una ordenanza real de que toda la ciudad cese de hacer el mal que hacen e incluso ordena una ayuno general en señal de arrepentimiento, viendo Dios aquel gesto genuino fue movido en misericordia y en su amor el cual es mas grande que todo lo que existe y les cuenta esto por justicia o pago y les perdona.

 

Este hermoso relato es una historia que la biblia nos la da por cierta y yo personalmente la creo real en la que se nos enseña que el amor de Dios esta por encima de nuestra faltas cuando cambiamos nuestro rumbo. O sea no hay pecado que opaque el amor de Dios ni pecador que no pueda ser alcanzado por este. Dios ama al pecador pero no su pecado y no es que Dios tolera nuestra mala conducta o que pasa por alto nuestros pecados cuando decidimos vivir en ellos y no hacemos un cambio, sino que en su misericordia Dios nos da un segundo chance, una oportunidad de hacer un alto en nuestras vidas y optar por arrepentirnos de nuestras malas obras y de escapar de aquel castigo que tarde o temprano vendrá, la misericordia de Dios es grande y poderosa que aun siendo pecadores y malos Él nos da una segunda oportunidad algo que quizás ya nadie mas nos da  e incluso nos regala la promesa de que restaurará en nosotros lo que se había dañado y levantará lo que se había caído.

 

¿No es maravilloso el amor de Dios? Quiero finalizar este mensaje diciéndole a usted mi amigo(a) que aun no es tarde, Dios no cambia recuérdelo, eso quiere decir que Él le amó antes de nacer, le ama hoy y le amará siempre aun cuando usted no haya respondido a ese amor de la misma manera, aun cuando usted cambió debido a las circunstancias de la vida y quizás su vida no es lo que debería, pero créame que Dios entiende todo eso, Dios es consciente de sus circunstancias y sabe como usted llegó a donde llegó y sabe el por qué usted hace lo que hace y los sacrificios y luchas que usted ha tenido hasta el día de hoy, y quizás sus faltas y pecados le hagan creer que Dios no le quiere, ni le escucha ni le favorece, pero no hay nada más alejado de la verdad que eso pues Dios no cambia y su amor permanece para siempre y esta con brazos abiertos a todo el que quiera empezar una nueva vida a través de su misericordia.

 

Ahí donde usted esta haga esta oración de fe conmigo:

 

“Padre Celestial, tu conoces mi camino, mi aflicción y mis cargas hasta el día de hoy,  sabes de mi hasta lo mas oculto aquello que quizás nadie mas sabe por lo que en este momento quiero abrir mi corazón sin obstáculos a ti, dejándote saber todo aquello que me aflige y pidiendo de tu misericordia, esa que tu palabra me enseña que es infinita.

 

Yo necesito un cambio, hoy mismo, necesito ser libre, necesito de tu amor y de tu misericordia, yo por mi propia cuenta no puedo y reconozco mi capacidad por lo que te pido que operes en mi vida de manera extraordinaria moviendo todo a mi alrededor, haciendo los momentos y las situaciones favorables para que yo pueda hacer un cambio visible y genuino en mi vida.

 

Yo hoy te pido perdón por mis malas obras y confieso que el sacrificio de tu hijo Jesús en la Cruz ha cubierto todo pecado en mí y me da esa nueva oportunidad de vivir una nueva vida con la guía de tu Santo Espíritu.

 

Gracias por tu perdón, gracias por tu amor y gracias por tu misericordia.

 

Amén.”

 

 

 

Que el Señor Jesús les mantenga firmes hasta el fin,

 

Su hermano y amigo en Cristo,

 

por JC Sancho

 

 

~ por blogzonacristiana en marzo 12, 2012.

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