Amistades que perduran

Es frecuente que llamemos amigo a casi cualquier persona que conocemos, sin embargo, amigo o amiga es aquella persona con la que hemos desarrollado un vínculo de cercanía, confianza y aprecio.

Una de las características más singulares de la amistad es que, usualmente, se establece de una forma más bien casual y espontánea, simplemente ocurre y depende de la disposición de dar el primer paso “querer hacer amigos” y desarrollar una relación creciente.

No hay límites cuando queremos hacer amigos. Gustos, pasatiempos, opiniones, ideas políticas, deporte, trabajo, profesión etc., son algunos de los puntos en común  que pueden propiciar una amistad.  Interactúe con el mayor número de personas y propicie espacios para conocerles: su historia, ocupaciones, el concepto que manejan de la vida, sus prioridades, convicciones y proyecto de vida. La clave en este proceso es interesarse verdaderamente por los demás. Poco a poco, de forma muy natural y casi sin darse cuenta,  comenzará a “seleccionar” a aquellas personas con las que se siente más a gusto, y comparten intereses en común. Erasmo de Rótterdam, humanista neerlandés del siglo XVI decía que “La verdadera amistad llega cuando el silencio entre dos parece ameno”.

Amigo o amiga es aquella persona con la que quiero estar, que me acepta, con la que no me siento juzgado ni amedrentado, porque me valora y anima, es alguien a quien le puedo contar mis cosas con libertad, en quien puedo confiar. Es aquel que permanece cuando todos se van, que ríe el mismo chiste aunque lo haya escuchado mil veces, que sabe que algo ocurre simplemente con mirarte a los ojos, que es solidario. Una buena amistad no surge espontáneamente, hay que invertir tiempo, afecto, dedicación y esfuerzo.  Los amigos se hacen, no nacen.

Conservando a los amigos

Existen valores esenciales que debemos ejercitar si queremos nutrir y desarrollar la amistad.  Entre ellos, el respeto, la consideración, la empatía, la tolerancia y la honestidad. El otro ingrediente clave para llegar a ser un amigo, es ser incondicional. Esto significa que sin importar las circunstancias, sin esperar nada a cambio, estaremos junto al amigo o la amiga acompañándole desinteresadamente con una actitud de servicio y afecto. Tal como decía Demetrio de Falera, “Amigo es el que en la prosperidad acude al ser llamado y en la adversidad sin serlo.”

Mostrarse amigo o amiga, no es fácil, pero vale la pena el esfuerzo. Definitivamente tener amigos agrega valor a nuestra existencia. De ellos aprendemos, con ellos compartimos tanto una conversación que arranca sonrisas como una reflexión existencial, simplemente es agradable estar con un amigo del alma.  Es por esto, que la amistad hay que alimentarla, cultivarla, y protegerla. Son los momentos difíciles los que nos dicen cuántos amigos tenemos, y muchas veces los que quedan, nos sorprenden.

Un amigo es el que dice las cosas de frente, pero a la vez protege las  espaldas del otro. Le advierte del peligro, señala el error, pero se cuida de no juzgar y mucho menos de ridiculizar. El secreto es interesante verdaderamente por los demás. Reconozca las virtudes de sus amigos, y acepte sus deficiencias. La única manera de tener amigos, es mostrándose amigo.

Recomendaciones para tener relaciones que perduran

-No sea posesivo: Es necesario en toda relación de amigos recordar que esta crece cuando generamos el espacio para que nos sintamos libres para expresar nuestros gustos y elecciones. El amigo posesivo ahoga la relación. Es necesario no sofocar.

Contribuya al crecimiento de la otra persona: Un buen amigo contribuye al crecimiento de la otra persona, refuerza su autoestima y le inspira seguridad.

Sea oportuno y dé estímulo: Una persona oportuna da un consejo si le lo solicitan, y procura no interferir en la vida privada de sus amigos sin ser invitado. Está presente en los momentos difíciles, aprecia las características positivas de su amigo o amiga, y se identifica en tiempos de tristeza.

Pasen tiempo juntos: La alegría en la amistad dependerá en gran manera del tiempo que pasen juntos.

Inspire confianza: Sin confianza, la comunicación se vuelve superficial, y con el tiempo la amistad muere. La confianza crece cuando somos confidentes, hablamos la verdad y nos protegemos las espaldas.

¿Cómo logro tener amigos?

-Reconociendo que los necesita y desea tenerlos.

-Reconociendo sus limitaciones y la necesidad de sentirse complementado por buenos amigos.

-Hablando siempre bien de sus amigos.

-Restaurando las relaciones rotas.

-Valorando las virtudes de quienes están a su lado.

-Nunca descalificándolos.

-Inspirándoles confianza en lugar de temor.

-No pretendiendo saberlo todo.

-Facilitando el camino para que las personas que están a su lado crezcan y se desarrollen.

-Permitiendo la crítica constructiva, porque eso puede salvarle la vida.

-No provocando resentimientos, sino confianza y entusiasmo.

-No lastimando al herido.

-Siendo una persona llena de alegría, paz, paciencia, y amabilidad,

-Siendo fiel, humilde, y bondadoso con las personas que aprecia.

-No asumiendo que sus amigos están demasiado ocupados.

-Aprovechando las oportunidades para mostrarse amigo, solidario, atento, siendo una persona agradable y agradecida.

-Mostrando un interés genuino en sus amigos.

-No idealizando a las personas, sino aceptándolas tal cual son.

Tener amigos y amigas es un arte que hay que cultivar

Tener amigos tiene su recompensa

-Si uno cae, el otro le puede levantar.

-Si uno duda, el otro le puede afirmar.

-Si uno llora, el otro le puede consolar.

-Si uno es atacado, el otro le puede defender.

-Si uno se equivoca, el otro le puede corregir.

-Si uno se molesta en extremo, el otro le puede tranquilizar.

-Si uno va por el camino equivocado, el otro le puede advertir.

Sixto Porras y Claire de Mézerville

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Dios  te_está capacitando

Muchas veces no nos explicamos porque tenemos que atravesar procesos tan difíciles en nuestras vidas y por esa causa muchos retroceden y abandonan el plan que Dios estableció para ellos. Tal vez te has sentido desanimado, desalentado y sin fuerzas a causa de las situaciones que has estado viviendo.

Déjame decirte que si aun no se ha manifestado aquello que has estado esperando de parte de Dios es porque Dios te esta capacitando, con el propósito de que cuando se haga real lo que tanto anhelas sepas manejarlo y que ello no te maneje a ti.

¿Muchos se preguntan Dios hasta cuándo? Pero la pregunta de parte de Dios es ¿Estás preparado? Muchos quieren que Dios los envíe a otras naciones pero no se han dispuesto a prepararse ministerialmente, muchos quieren carro sin antes aprender a manejar y mucho menos tener licencia; déjame decirte que quien prolonga el cumplimiento de las promesas de Dios no es El sino tú.

El propósito de Dios para Israel era llevarlos tres días de camino y así introducirlos en la famosa tierra prometida pero, a medio camino Dios se dio cuenta que aun no estaban capacitados para poseer lo que les había prometido y por esa causa fue aquellos pocos días se convirtieron en años.

Y yo os he traído cuarenta años en el desierto; vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros, ni vuestro calzado se ha envejecido sobre vuestro pie. Deuteronomio 29:5

Si aun no has madurado es tiempo de empezar a hacerlo, si aun sigues con la misma estatura espiritual de hace cinco años atrás es tiempo de que empieces a crecer; cuanta gente hoy tendría que estar en un nivel distinto pero por la dureza de corazón y falta de comprensión se quedaron estancados en lo mismo de siempre.  Dios para capacitarte te lleva al desierto, un lugar de necesidad, soledad y prueba, pero es el escenario que utiliza para mostrarte su poder a tu favor.

Cuando ya Dios vio que su pueblo había adquirido cierta madurez, crecimiento y disciplina en cuanto a las cosas terrenales fue cuando los introdujo a la Tierra que tanto deseaban llegar. Tal vez tú has estado anhelando llegar y disfrutar de esa tierra donde las promesas de Dios se materialicen pero déjame decirte que si aun no estás capacitado Dios no ha de introducirte todavía.

Muchas personas prolongan y otros no llegan a ver lo que tanto anhelaban por motivos de que no entienden que Dios los atraviesa por muchos procesos con el propósito de capacitarlos para el cumplimiento de su Palabra.

La Mano de Dios está lista para contestar las peticiones de tu corazón pero la pregunta es: ¿Crees estar capacitado para llevar adelante un Ministerio? ¿Crees estar capacitado para llevar adelante una familia? ¿Crees estar capacitado para llevar adelante un negocio? ¿Crees estar capacitado para controlar la bendición de Dios y que ella no te controle a ti?

Muchas veces pedimos, nos frustramos y hasta renegamos por no recibir respuestas a nuestras oraciones, y por supuesto que Dios nos va a responder, pero eso sí, cuando estemos capacitados para recibirlo.

Por Guía del Espíritu Santo

Carlos y Chantalle Villarreal

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Proyecto de vida

Para llegar al conocimiento de la verdad hay muchos caminos: el primero es humildad, el segundo la humildad y el tercero la humildad.

San Agustín

La gran mayoría de los seres humanos tiene como meta alcanzar la felicidad y la plenitud tanto a nivel familiar como personal. Sin embargo, es probable que en este plan de vida trazado fracasemos en algunas ocasiones, no se debe ser adivino para vaticinarlo, es parte de la naturaleza humana incurrir en desaciertos, un refrán popular lo explica de la siguiente manera: “errar es humano”.

No obstante, el que fallemos en reiteradas ocasiones a lo largo de la vida no nos sentencia bajo el cargo de “ser fracasados”. Por el contrario, los desaciertos en los que incurramos deberían ser una oportunidad de crecimiento. De manera que, es relevante reflexionar cómo una caída puede ser utilizada para el desarrollo personal, y no como un factor destructivo de nuestra autoestima y nuestros sueños.

Según el diccionario de la Real Academia Española, un fracaso es un resultado adverso, un suceso lastimoso. Si bien existen pequeños errores que podemos enmendar sin mayores consecuencias, el equivocarse gravemente en una decisión importante, y sobrellevar el resultado adverso de ella, es doloroso, nos desestabiliza, lastima y momentáneamente nos hace detenernos para recuperar el aliento y tomar fuerza nuevamente. Ahora bien, la actitud de desmoronarse irremediablemente ante ésta situación, o bien tomar la decisión de continuar, recae en nosotros.

El primer paso para continuar, a pesar de una dolorosa caída, es aceptar con humildad que se cometieron errores que tuvieron como consecuencia el mal logro de la empresa propuesta. Si no admitimos, por ejemplo, que hemos errado al renunciar al trabajo apresuradamente, sin medir las secuelas, estaremos propensos a cometer la misma falta reiteradas ocasiones.

Si bien existen circunstancias adversas que en algunas ocasiones no podemos prever, como el ser despedidos poco tiempo después de cambiar a lo que parecía una mejor opción laboral; de igual manera es necesario que nos sentemos a evaluar con humildad la situación, esto nos ayudará a considerar otros factores que la primera vez obviamos, y seremos más precavidos en el futuro. Lo cierto es que sea por una mala decisión, o por factores externos, sufrir un resbalón en la construcción de nuestros sueños, aunque nos desaliente, no debería detenernos.

En relación a lo anterior, un fracaso que se experimenta comúnmente se da cuando decidimos abandonar un mal hábito. Debemos de tomar en cuenta que las probabilidades de fallar existen porque cambiar requiere disciplina, esfuerzo y perseverancia. Por ejemplo, cuando la meta es dejar de fumar o no gritarle a las personas amadas, es probable que en el proceso de cambio se reincida. Rendirnos después de fallar repetidamente es común, porque nos enfocamos en aquello que no hemos logrado, en lugar de observar el progreso alcanzado. No obstante, cuando recaemos en las viejas prácticas no debemos desanimarnos, sino calmarnos, tomar la decisión de aprender del error y empezar de nuevo el proceso.

Sin caer en la autojustificación, ni en el conformismo, debemos observar lo que hemos mejorado, como una forma de motivarnos para continuar creciendo. Debemos valorar el progreso, ya que al igual que un músico experto, o un futbolista profesional, debemos esforzarnos y practicar hasta alcanzar el éxito. Los profesionales que ahora admiramos por su gran desempeño, antes de ser expertos fallaron –y aún fallan-.

Para que los fracasos se tornen en oportunidades de crecimiento personal, podemos considerar los siguientes consejos:

Tomemos la decisión de aprender: Nuestra vida está compuesta por las diferentes decisiones que hemos tomado, por esto, al fallar y sentir las consecuencias de nuestro desacierto, es importante que en lugar de desanimarnos por tiempo indefinido, decidamos aprender, levantarnos y volver a luchar por nuestras metas con un plan diferente. De esta forma, no nos dejaremos vencer por el dolor, ni nos sumiremos en lamentaciones por metas que no se han podido alcanzar, sino que después de reflexionar en las causas que nos llevaron al fracaso, caminaremos con la mirada hacia el futuro (Ulate, 2006).

Elaboremos un nuevo plan: Se deben tomar decisiones que corrijan el curso de nuestro camino, y elaborar nuevos planes de acuerdo a realidad que se vive. Construir caminos innovadores que tomen en cuenta las nuevas circunstancias nos ayudará a desarrollar un proyecto de vida satisfactorio, al reajustar metas y sacar el mayor provecho de las circunstancias adversas al proyecto de vida inicialmente planeado (Ulate, 2006).

No tengamos temor a equivocarnos de nuevo: El miedo a fracasar puede ser tan dañino como el tomar decisiones apresuradas, ya que si el decidir irreflexivamente puede dirigir nuestra vida por una senda no deseada, tener miedo a equivocarnos puede paralizarnos, dejando nuestra vida en una espera indefinida. Si no tomamos las decisiones que debemos tomar, en algunas ocasiones nuestro entorno lo hará por nosotros, dejándonos a la deriva y sin dominio de nuestra propia vida. O bien viviremos recordando victorias pasadas y errores cometidos. Por lo tanto, a pesar de la importancia de la reflexión antes de arriesgarnos, lo importante es seguir adelante en la construcción de una vida plena.

No permitamos que las experiencias y relaciones negativas nos definan: Ante todo, no permitamos que las circunstancias, el entorno, e incluso otras personas determinen quiénes somos y cómo debemos vivir. Tomemos decisiones conscientes y reflexivas de qué queremos hacer con nosotros mismos, ya que seguimos siendo los responsables por el don de la vida que nos fue otorgado (Ulate, 2006).

Lo cierto es que en alguna ocasión experimentaremos un resultado adverso, por lo que debemos estar preparados para aprender y levantarnos del tropiezo. Lo más prudente es tomar las medidas necesarias para evitar un fracaso, sobre todo en las decisiones que modifican nuestra vida como matrimonio, carrera profesional, trabajo, hijos, etc. Estas decisiones merecen una reflexión concienzuda. Sin embargo, al fallar, lo mejor que podemos hacer es no rendirnos, analizar los motivos que nos llevaron a caer, y evitarlos la siguiente oportunidad. Recordemos que los fracasos nos ayudan a crecer en lo personal, y nos recuerdan que no somos infalibles, que necesitamos a otros y que plenitud no significa ausencia de desaciertos, sino el disfrute de la vida por medio de una relación cercana con Dios y con las personas significativas.

Bibliografía

De Mézerville, Claire (2006): ¿Cómo elaborar mi proyecto de vida? San José, Costa Rica: Enfoque a la Familia.

Ulate, Maritza (2006): El camino de la vida. San José, Costa Rica: Enfoque a la Familia.

Holland, Rafael L. (2003): Ocho maneras seguras de fracasar… y cómo evitarlas. Estados Unidos: Casa Creación

Hartley, Fred (1985): Resbalones. Convierte tus fracasos en victorias. Florida,   Estados Unidos: Editorial Vida.

Por Tanya Brizuela

Antropóloga

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Los cristianos en el lugar de trabajo

Uno de los mayores obstáculos para la efectividad del evangelio, es la manera como actúan los cristianos en la iglesia, y cómo lo hacen en otros lugares. La manera como vivimos para Dios debe inundar todas las áreas de nuestra vida. El lugar de trabajo no es una excepción.

La manera como actuamos refleja nuestra fe. Entonces, si decimos ser cristianos, nuestros compañeros de trabajo, jefes y empleados equipararán nuestras actitudes y acciones con el Señor Jesús. ¿Ven las personas que trabajan con usted un reflejo positivo de Dios en su ética de trabajo?

Echemos un vistazo a un modelo bíblico a seguir por el creyente. Primero, debemos vernos como servidores. Segundo, nuestro verdadero jefe es Cristo; por tanto, trabajemos con interés e integridad, sabiendo que nuestra recompensa viene de Él. Tercero, ya que toda autoridad en la tierra ha sido dada por Dios (Jn 19.11), debemos obedecer con agrado a nuestros superiores, a menos que, por supuesto, nuestro jefe nos pida que hagamos algo contrario a la Palabra de Dios. Y, por último, todos aquellos con y para quienes trabajamos, son de valor para el Creador y debemos tratarlos con respeto.

Piense en cómo se aplica aquí la regla de oro: “Traten a los demás como ustedes quisieran ser tratados”. Dicho de otra forma, imagínese a usted mismo como el jefe y pregunte: ¿Cómo me gustaría que trabajaran los empleados?

Debemos trabajar como si Dios fuera nuestro jefe. Esto significa hacer las tareas con alegría, con una actitud de servidores, con respeto por los demás, con diligencia y con obediencia a quienes tienen posiciones de autoridad. Imagine lo que podría ser el lugar de trabajo si todos los creyentes vieran sus empleos de esta manera.

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Filipenses 2:5-8

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No abandones el proceso

Los Procesos son el camino al Propósito. Si abandonas el Proceso, abandonas tu Propósito. Si no eres atravesado por procesos, entonces vives por vivir y no tienes un propósito en la vida. Muchas personas quieren que Dios cumpla su propósito en ellos pero no quieren atravesar procesos, sin embargo, déjame decirte que para llegar al cumplimiento del propósito divino necesitas ser procesado ya que de otra manera no estarás capacitado para atender el mismo.

El Señor cumplirá en mí su propósito. Tu gran amor, Señor, perdura para siempre; ¡no abandones la obra de tus manos! Salmos 138:8

David fue ungido como rey pero, para llegar a ser rey tuvo que ser atravesado por distintos procesos los cuales casi le cuestan la vida, es más, estuvo más muerto que vivo pero aun en medio de todo lo difícil que vivió no se rindió sino que permaneció firme para alcanzar el propósito de Dios.

Tal cual es el propósito de Dios para ti de la misma manera es el proceso; a veces luchamos por grandes cosas pero nos olvidamos que tendremos que atravesar grandes procesos. Hoy es el día en el que te digo de parte de Dios “NO ABANDONES EL PROCESO” porque ese proceso que estás viviendo no es más grande que el propósito de Dios, es tiempo de que te sacudas de la tristeza, de las ganas de rendirte y todo aquello que te hace mirar atrás y te enfoques en el propósito de Dios.

El plan de Dios se terminara de cumplir en ti, en tu matrimonio, familia, ministerio, trabajo no porque lo merezcas sino porque Dios te ama y el nunca desampara la obra de sus manos. Cuantas personas al ser introducidas en tremendos procesos, dan la espalda y se vuelven atrás únicamente porque creen que no podrán superar esos momentos de dificultad que están atravesando; y ciertamente solos no podemos pero de la Mano del “GRAN YO SOY” todo lo podrás superar. Que importa lo que digan los demás, las burlas, calumnias, juicios, criticas que se levanten contra ti; No puedes desmayar en medio del proceso, debes mantenerte firme porque has de ver la honra de Dios en la tierra de los vivientes.

Tal vez habías estado sintiéndote deprimido, afligido, sin fuerzas y con ganas de abandonar todo pero, Hoy más que nunca te digo NO ABANDONES EL PROCESO en el Nombre de Jesús, si Dios te introdujo es porque él sabe que eres capaz de superarlo de su Mano.

David tuvo que vivir humillaciones, persecuciones, abandono, traiciones, y un sin número de cosas pero el objetivo de todo ello era formar su carácter y personalidad para que cuando el propósito de Dios se cumpliera el estuviera preparado. Has Creído que no podrás salir de la situación que estás viviendo? Has creído que esto que estas atravesando es el fin de todo? Hoy te digo como Embajador del Reino, NO, no vas a quedar a la orilla del camino, no vas a quedar avergonzado, Dios no te ha abandonado, NO ABANDONDES EL PROCESO; regocíjate porque si estas siendo procesado es porque estas camino al Propósito de Dios. Dios nunca te va a entregar algo en tus manos a menos que estés capacitado para tenerlo y eso es lo que hacen los procesos, capacitarte. En este día Dios me ha dicho ” Estoy buscando a gente que no abandone el proceso, gente que me crea a mí y no a las circunstancias, gente que esté dispuesta a todo, gente que aun estando en la propia tumba crea que de allí le voy a levantar”.

Conozco a muchas personas que están llenos de palabras de aliento para los demás pero en el momento que son procesados se olvidan del propósito de Dios y se tiran al suelo queriendo dejarlo todo. Hoy es día de levantarse y si estas en medio de un proceso muy fuerte clama como lo hizo Job “yo sé que mi redentor vive”, clama como lo hizo David ” Tu cumplirás tu propósito en mi”

Si creías que todo estaba acabado hoy te invito a que te tomes de la Mano del que levanta al caído, Oremos a Dios. Padre Nuestro que estás en los Cielos, en este momento me rindo a ti y me aferro a tu Mano, me sacudo del polvo y decido no abandonar el proceso, yo no me suelto de ti aunque vaya a la misma tumba, yo no me suelto de ti aunque las cosas se pongan peor, yo no me suelto de ti porque tu cumplirás tu propósito en mi, en el Nombre de Jesús tu Amado Hijo. Amén.

Carlos y Chantalle Villarreal

Pastores y Evangelista. Miami – FL  USA.

~ por blogzonacristiana en enero 17, 2011.

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